domingo, 29 de julio de 2012

tú la palabra, yo el relato y si cuadra, ¡un abrazo de regalo!

"Imagen sacada de: aquí "
Hey, Prague here! :D

Bienvenidos bloggeros y no bloggeros al primer juego de so write it maybe ♪ (toda la información en la columna derecha. Consulte a su farmacéutico antes de...). Seguro que os estáis preguntando (o no, pero pensaré que sí because of reasons) de qué demonios trata el primer juego (y, en general, cómo demonios funciona este blog), así que no daré muchos rodeos y me centraré en la explicación del juego (así que no pondré tonterías, ni presentaciones, ni chistes... : ( #sobs ). Bien, dicho esto, y para no incumplir mi palabra, ¡vayamos al meollo del asunto!

El juego.

¿De qué trata el juego de esta entrada?

♣ Pues el juego de la entrada consiste en escribir relatos basándose en chanchanchanchanchan ¡¡Palabras!! Así es. Me ha costado horrores decidir con cuál empezar, pero este me ha parecido el más ¿apropiado? ¡Bueno! Digamos que fue el primero en el que pensé, así que qué menos que darle el título de primer juego del blog. 

¿Cómo se juega?

♣ ¡Muy sencillo! 

Un usuario deja un comentario en esta entrada (en esta, ¡en esta!) diciendo: me gustaría leer un relato basado en "x". Otro usuarios lee la petición y, si se le ocurre algo al ver dicha palabra, responde (¡responde!) a ese comentario con el relato. 

Pongamos un ejemplo:

Usuario1: Me gustaría leer un relato basado en la piel Es decir, un relato donde aparezca mencionada la palabra piel o donde esta tenga importancia de alguna forma. 

Usuario2 responde: "Lisa tiene la piel tersa. Alex lo nota mientras desciende por su vientre con lentitud, como si quisiese contar todos los lunares que lo surcan..."

Cualquier usuario puede poner la palabra que quiera. Es decir, todos podéis comentar poniendo una petición/palabra. No es necesario que la palabra del primer comentario tenga respuesta para postear una petición =) Y, por supuesto, ¡todos podéis responder a las palabras! Que haya un relato escrito basado en una de ellas no quiere decir que otro no pueda responder con otro relato a ese misma palabra. ¡Cuántos más, mejor! 

Eso sí, acordaos de que para dejar peticiones hay que comentar y para dejar relatos hay que responder (¡aparecerá la opción debajo del comentario!).

¿Entonces las palabras las dejo en...?

♣ Para mantener lo de comentario: petición; respuesta: relato, las nuevas palabras las dejaremos en un nuevo comentario =) Repito que todos podéis dejar palabras (tanto si habéis escrito un relato como si no), así que sentíos libres de dejar tooodas las que queráis :D

¿Puedo poner más de una petición?

♣ ¡Sí! Se pueden poner tantas palabras como el usuario quiera. Y, como ya dije antes, se pueden responder a todas las peticiones que haya (tantas veces como se quiera), tengan respuesta o no :) 

¿Hay un límite de palabras en los relatos?

♣ No, ¡no hay! Eso sí, intentad que no sean tochos enormes de 234732463246 palabras y que no sean solo 3 =) Salvo eso, se aceptan relatos de 200, 300, 600 palabras, drabbles... Vamos, aquí lo que importa es contar una historia, no lo larga o corta que sea esta :)

¿Puedo postear mi relato en mi blog/tumblr/lj?

♣ ¡Por supuesto! Es tu relato, así que puedes hacer lo que quieras con él =)

¿Puedo responder a los relatos con alguna crítica?

♣ ¡Sí siempre y cuando sea constructiva! =) Aquí no queremos groserías porque esto está para ~divertirnos~, pero se aceptan críticas para mejorar :D (y, bueno, evidentemente, también puedes decir si te ha gustado o no :3 Siempre que sea desde el respeto, todo es bienvenido :D)

 ¿Necesito tener blog para participar?

¡No! Puedes participar siendo anónimo, así que no necesitas blog =) 


Y dicho esto, ¡qué comience el game =)!

(cualquier tipo de duda, podéis preguntarme por twitter (@BlueShooting) o por aquí :D). 

60 comentarios:

  1. Para empezar, dejaré yo una palabra =)

    Me gustaría leer algo basado en la palabra manos. No me importa si es romántico, de terror, de misterio... Solo quiero que aparezca escrita la palabra manos y que tenga una relativa importancia (tampoco es necesario que sea solo eso. Solo que aparezcan algunas).

    :3

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  2. Me apunto con lo de las manos :3

    Sus pálidas manos se cerraron sobre el marco de la puerta, produciendo que la madera se pudriese al instante. Astillas negras cayeron al suelo, carbonizadas inmediatamente. Entró en la estancia, cadenas arrastraba tras de sí. Un gruñido agónico parecía salir de su garganta a cada paso que daba. El suelo crujía bajo sus pies. ¿Su rostro? ¿Veíamos su rostro, Rozalin? No. Eso no era un rostro. ¿Lo había sido alguna vez? Prefiero pensar que no.
    Cadenas. Y sus manos.
    Tú te agazapabas en una esquina, ¿recuerdas? Tras la cómoda de la abuela, allí estabas. Eras pequeña, diminuta. Sus ojos casi pasaron de largo. Casi. Las cuencas vacías se clavaron en los cajones, luego en el pequeño armario. Creo que pasearon hasta donde tú te hacías un ovillo. Creo que te vieron, Rozalin.
    Risa siniestra. Y sus manos.
    ¿Lloraste? Llorabas. Sollozabas como un bebé, todavía lo recuerdo. ¿Tenías las manos dispuestas a rezar? Sí, así estaban. Comenzaste a murmurar, murmurabas cosas que no entendí, ¿creías de verdad que tu Dios iba a salvarte? Se acercó a ti, lo notaste una vez más gracias al sonido que hacía. Se estaba riendo de ti, ¿de verdad ibas a permitírselo? Mal, Rozaline, muy mal.
    Cuencas vacías. Y sus manos.
    Te aferraste a la vida, siempre eres tan cabezota. No me sorprende. Dirigiste una mirada furtiva a la ventana, cerrada y cubierta de polvo, no quería servirte de mucho. Qué malvada era. Además estaba lejos. Antes no, pero había huido al ver lo que se acercaba. Se había ido al otro lado del cuarto, ¿o habías sido tú la que había cambiado de lugar? No te percataste en aquel momento pero ahora piensas que fue culpa suya. Siempre huyendo de las culpas.
    Capa negra. Y sus manos.
    Y Dios no vino. ¿Te sorprendiste? Juraría que no. No había sorpresa en tu rostro, solo miedo, terror, pavor. Sinónimos banales que lo mismo significan. Sé que no te sorprendiste. Un aullido lejano te hizo saber que no estabas loca, que todo aquello era real. Y recordaste, ah, recordaste. ¿Me cuentas qué recordaste? No lo sé, pero en tus pupilas se veían recuerdos y así se lo hiciste saber.
    Guardián de todo, sabedor de nada. Y sus manos.
    Te dijo algo, ¿qué te dijo? Lo oímos todos, desde cualquier lugar del universo. Hasta en los confines del mismo lo oímos. No voy a contar algo que todos sabemos. Se acercó hasta a ti, te lo susurró de nuevo, ahora al oído. Te quedaste paralizada, allí, tras la cómoda de la abuela. ¿Qué hizo después de decírtelo? Te abrazó. Y tú aceptaste su abrazo. Y sus manos tocaron tu piel. Y así moriste.
    Dos palabras quedaban en el aire, y sus manos. Memento mori, había dicho. Y sus manos.

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    1. jope, qué cosa más creepy xDDDDDDDDDDDDD
      Estoy empezando a pensar que solo yo me imagino cosas bonitas con las manos, huh uwu
      ¡Pero me ha gustado! A mí no se me hubiese ocurrido escribir algo así partiendo de manos, así que chachi òwó

      =)

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    2. oh, dios mío, me encanta ese relato *_____________________*

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    3. Ha sido impresionante ! Sin palabras felicidades y buena idea la de manos.

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  3. Yyyy me apetece mucho leer algo que tenga que ver con un campanario. El género (como antes) da igual, simplemente eso. Campanario. Puede ser el escenario, o un recuerdo, o ser mencionado de pasada, pero que aparezca ^^

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    1.  
      (campanas, marchando >//< espero que te guste)
      El campanario se inauguró el día antes de que llegase la guerra.
      Abel recordaba el olor de las montañas teñido de acero. Acero y gritos. Sus padres le sacaron de la cama de noche para llevarle lejos. Más allá de las montañas. Del valle.
      Sus rodillas apenas podían moverse, un siglo más tarde.
      —Cuidado, abuelo —los gemelos revoloteaban a su espalda.
      Con las manos agarrotadas de artrosis, se aferró a la barandilla. Les mostró su mejor sonrisa -ya desdentada- a los niños.
      —Puedo solo, chicos. —los calmó, antes de empezar a subir.
      Las campanas siempre le recordaban a su pueblo.
      Los recuerdos empezaron a aflorar en su mente cansada. A los pies del campanario había visto el primer ciervo. Siguió subiendo con la mente endulzada de memorias. Ahí se había caído y se había dado un golpe en la cabeza del que todavía tenía cicatriz. Abel hizo un gesto de dolor. A veces todavía le dolía el golpe.
      Llegó hasta la campana. Se erguía resplandeciente, dorada. El dorado metal pulido con cariño un siglo antes todavía se conservaba liso y hermoso. El polvo le daba una belleza aún mayor, triste y sola.
      Abel respiró el aire denso. Apenas podía sentir el aroma de menta, el del valle. La guerra casi se lo había llevado. Abel recordaba la huida, el miedo y el dolor...
      Pasó las manos por la barandilla y contempló el paisaje. Recordó con fuerza su primer beso, allá arriba, a esa chica pecosa que acabaría dándole seis hijos y cinco nietos.
      Ya nadie quedaba para recordar por qué ese pueblo estaba abandonado y congelado en el tiempo.
      Abel sonrió amargamente. El olor del pan de la vidja Gora, el rumor del arado de Fen, las risas del propio Abel y sus hermanos.
      Solo quedaba él para recordar. Y pronto, ni eso.
      Estaba bendito. Congelado en una esquina del tiempo. Un monumento a esa gente huida, o muerta. Un cuadro de sus vidas.
      Tal vez por eso se yergue en medio del campo un campanario a medio derruir, en medio de un valle en ruinas, con una campana dorada brillando todavía.
       

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    2. Jopé, qué bonito ;///;
      Lo cierto es que siempre que pienso en campanarios me invade ese sentimiento de melancolía, así que un diez en lo de leer mentes xDD
      Me ha gustado *-*

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    3. concuerdo con Donella uwu
      Esn un relato muy melancólico y bonito =) A mí también me ha gustado. Yo cuando pienso en campanarios pienso en... algo de terror (PORQUE VOY CONTRACORRIENTE), así que me alegra leer algo completamente diferente ^w^

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    4. Yo también me animo :3 Me ha quedado un poco largo, pero espero que no te moleste è.e.

      "El viento agitaba la seda de su pelo como si fueran alas. Alas negras, brillantes, y libres de toda atadura. Sofía elevaba la mirada al cielo y dejaba que el aire se entrelazara en su cuello y se arremolinara en su vestido. Hacía equilibrismos al borde de un precipicio y notaba el frío de la piedra bajo sus pies desnudos. Hacía equilibrismos en el campanario y se reía, se reía como una niña, como si sólo se hubiera subido una vez más a un árbol del parque, y si por error caía pudiera volver a empezar.

      Siempre volver a empezar.

      Unos metros alejado de ella, él la observaba. Serio, vestido de negro, a la sombra de un muro de piedra. Aún quedaban rastros de lágrimas sobre sus mejillas y aún brillaba una mezcla entre determinación y resignación en sus ojos. Esos ojos que tanto habián velado por ella.

      —¿Es esto lo que quieres? —susurró sin apenas despegar los labios—. Sofía —hizo una pausa, como si le costara pronunciar las palabras—. ¿Es realmente esto lo que quieres, hermana?

      Sofía le miró como si no entiendiera a qué se refería, con la dulce confusión de la que sólo los inocentes gozan. Tras pensárselo unos segundos, sonrió y asintió.

      El chico se relajó imperceptiblemente. La decisión estaba tomada.

      —Hazlo, pues —y su voz sonó como una caricia.

      Una última mirada de gratitud y una leve inclinación de cabeza, como la bailarina que se despide de su público tras haber dado una silenciosa actuación. Eso fue todo. Luego Sofía se volvió hacia el borde del campanario y, como una exhalación, saltó al vacío que la había estado esperando toda una vida.

      A la libertad".

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    5. Guau O.O los dos relatos están genial. El primero me recuerda muchísimo a mí y este segundo me ha dejado de piedra jajajaja increíble.

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  4. Dejo otra palabra más porque mañana no estaré =)

    ¿Qué se os ocurre con verde?

    ^w^

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    1. *Hola! (: He encontrado este blog de casualidad, (Mentira, no ha sido casualidad, Clío me condujo hasta aquí... :')
      Veamos, 'verde'...

      Los primeros rayos de sol aún no habían acariciado el vientre de la amante de turno y Gael ya se había levantado de la cama y se disponía a vestirse. "Esta tampoco" Se dijo.
      Y mientras se vestía, con algo más de lentitud de la que se había desvestido la noche anterior, y cogía los zapatos en la mano para no despertar a la chica con la que había compartido algo más que un par de sueños, salió de aquella habitación extraña para no volver jamás.
      "¿Por qué tuviste que irte?" Preguntó en voz alta una vez llegado al portal de aquella casa extraña. Y suspiró, como tantas otras veces.
      Recuerdo que al llegar a casa (nuestra casa) volvió a relatar lo de todas las mañanas: Que si no le gustaba dormir solo, que si me echaba mucho de menos... mientras volvía a suplicar mi perdón mirando cada uno de los momentos congelados que colgaban en la pared.
      Y cómo no iba yo a perdonarle, si desde el día que lo vi sentado en aquel bar, hasta el día que aquel jodido borracho me sacó de la carretera (pero no de su memoria) y aún hoy, que le observo desde todas nuestras fotografías, hablo del verde de sus ojos cuando me preguntan por mi color preferido.

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    2. (dios mío ;_______;
      Gael es un nombre precioso y yo quiero achucharlo.)

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    3. own ;w;
      pensé que iba a tener un final feliz y al final no D; Me ha gustado. Curiosamente, al poner verde también pensaba en el color de los ojos de alguien, así que eso es un +1 XD Aunque, eso sí, si hubiese escrito yo algo con verde, os aseguro que hubiese sido algo empalagoso (o moñas. COSAS FELICES) XDDDD

      =) pero eso: qué me ha gustado :3

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    4. Yo también pensé en ojos verdes, mentes conectadas jajajajajaj ha molado mucho muchísimo, Clío hizo bien en traerte aquí. Esto parece una pequeña familia.

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  5. Vengo de la playa (sí, de la playa jor jor) y he estado pensando... Quiero algo con "inútil". ¿Quién se anima? :)

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    1. Lo he visto en tu twitter y me ha encantado la idea :)
      Aquí va:

      Hacía frío, o eso creo recordar. Las calles recubiertas de nieve parecían confirmar mi teoría en silencio, mirándome mientras las recorría.
      Quizá fuera un sueño. O solo un recuerdo. En cualquier caso, todo era inútil. Y yo lo sabía. Siempre lo supe.
      "¿Por qué inútil?" Me preguntaba mientras alzaba la mirada al cielo gris, brillante, inmenso. Detrás de las nubes se adivinaban las siluetas de miles de estrellas, como una transparencia en un vestido insinuando las formas de una mujer.
      Todo estaba apagado y hasta mis ojos se encontraban más oscurecidos. En la mayoría de las casas que rodeaban aquella avenida no quedaba ni la más tenue luz. Y las farolas fundidas parecían estar de acuerdo con envolver el barrio en aquella profunda oscuridad.
      Y entonces, chocamos. No nos habíamos visto, ni tan siquiera intuido. Nos miramos a los ojos. No fue una mirada romántica, ni amable, ni tan siquiera bonita.
      -¿Otra vez tú?-musitó mientras negaba con la cabeza.
      -Siempre soy yo-respondí con aquella sonrisa melancólica que nunca había dejado de acompañarnos, escondida entre nuestras sombras.
      -¿Debería preguntarte qué tal estás?
      Aquel tono irónico siempre le había conferido un atractivo inimaginable. Pero yo estaba tan inmunizada...
      -Es inútil. Ya lo sabes-respondí, clavando en él mis ojos.
      Percibí la curiosidad en sus manos, que se movían ligeramente en el interior de sus bolsillos.
      -Supongo que hay cosas que nunca cambian. Como el encontrarnos cuando solo queremos olvidar.
      -Tienes razón.
      No volvimos a mirarnos más aquella noche. Quizá porque salimos corriendo casi a la vez.
      Quizá porque nunca fuimos capaces de huir del todo.

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    2. Me encanta, mucho. Acabas de regalarme algo 'bonito' (a su manera) en la que pensar cuando oiga esa palabra tan fea para mi.
      Geeeeenial! (:

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    3. Yo, yo *-*. Aquí mi aporte:

      "El aire contaminado de la ciudad le perforaba los pulmones. El ruido de las bocinas y el parloteo de la multitud le nublaba el sentido del oído. Había visto pasar casi un centenar de personas frente a sus ojos en los quince minutos que llevaba sentado en aquel banco. Gente ajetreada, gente nerviosa, móviles en mano, gritos a punta de labios. Era gracioso. Era absurdo. Y nadie había visto al hombre con cara de niño cuyas lágrimas manchaban los cristales de sus gafas redondas.

      Nadie le veía nunca.

      —¡Jan! ¿Dónde demonios estabas? Tía Marge te estaba buscando, ¿quieres hacer el favor de venir?

      Pero no vino. No se movió. Una niña y una madre pasaban por la carretera en aquel instante. La niña le dirigió una mirada fugaz y él sonrió, esperanzado. Pero al parpadear, ya no estaban ahí.

      —¡¿Quieres levantarte de una maldita vez?! ¡He dicho que te levantes! ¡Maldito inútil... no sólo eres un subnormal retrasado, sino además un inútil!

      Esa vez sí, Jan miró a su tutora como si hablara en un idioma desconocido. Él no creía que fuera inútil. Lo que era inútil era esa prisa que tenían todos en la ciudad. Era absurdo pensar que corrían tanto pero, en realidad, no tenían lugar al que ir. Ni lo tendrían nunca porque no les habían programado para eso.

      Inútil. Gracioso. Absurdo. Era absurdo pensar que por culpa de un pequeño quiste en el cerebro y un retraso mental del sesenta por ciento, iban a estarle toda la vida recriminando que era un inútil por no ser como ellos. Absurdo, pero lo hacían. Lo decían. Una y otra vez.

      Y dolía."

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  6. Quiero que toméis "relámpago" y hagáis magia con ello. Ahí lo dejo :3

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    1. -Relámpago.
      Odín miró a Ventaia con los ojos encendidos de rabia. El siguiente cuchillo que atravesó su cuerpo pálido por el miedo al sol se hendió rozando el corazó. Ventaia tensó sus músculos fuertes para chillar.
      Odín la muraba de pie.
      -¿Los sientes en la carne, Ventaia?
      Ella consiguió alzar la barbilla hasta mirar sus ojos chispeantes. Odín hizo surgir el tercer relámpago en su puño prieto.
      -Todos tuyos, Ventaia.
      El rayo le partió el corazón en dos con un crack sonoro y Ventaia despertó en la cama mojada de sudor, sangre y llanto.
      Sangre. Ventaia se levantó el camisón temblando y vio el pecho lleno de sangre sin ninguna herida.
      Como cada mañana desde que él se fue dejando la estela de miedos infantiles y pesadillas.
      «¿Lo sientes, Ventaia?, dijo su voz amarga y llena de llanto antes de irse, son relámpagos, mis relámpagos, en tu corazón, lo que los mortales llaman conciencia. Vas a pagar cara la traición, Ventaia, porque sé que me quieres, y peor, porque te quiero».

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    2. Me encanta, me encanta *_____________*
      Si ya desde siempre he amado la mitología nórdica imagínate al leer esto (segunda vez que me lees la mente, esto empieza a asustar) xDDD
      Y lo de "todos tuyos" es un puntazo.

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  7. (pues, aunque prefiero escribir, os dejo una palabra :)
    a ver qué sale con 'cámara'.

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    1. Lo asfixiaba, el aire se estaba comprimiendo y atravesaba sus pulmones. Respirar dolía tanto como sentir que millones de agujas se clavaban en su pecho. Cayó al suelo de rodillas, habían pasado dos horas y ya tosía sangre, no aguantaría mucho más. Alzó la vista y vio a dos de aquellos hombres enfundados en sus escafandras blancas, protegidos del peligro, ajenos a la verdad.
      —¿Qué hacemos con él? —preguntó uno de ellos.
      No hubo respuesta, su compañero se dirigió con cierto temor a la cámara de la que el joven que ahora yacía en el suelo acababa de salir, cerrando su pálida puerta con cuidado.
      —Pronto morirá —comentó otro como quien habla del tiempo que hará al día siguiente.
      Eso fue demasiado para él, trató de levantarse y luchar, trató de gritarles lo mucho que los odiaba, trató de volver a la cámara, donde había comenzado todo. Lo único que quería era no morir, no todavía.
      —Debemos darle un nombre —dijo el que estaba más alejado del resto, combinando líquidos de varios colores, pasándolos de una probeta a otra, calentándolos y creando humo de colores como única alegría del lugar.
      —¿Para qué? —refunfuñó el que había hablado de su muerte.
      —Todos merecemos un nombre —repitió con firmeza, realizando una pequeña explosión que alzó sus cenizas en forma de champiñón.
      Estaba comenzando a tiritar, el suelo delante de él ya se encontraba cubierto de su sangre, se abrazó a sí mismo, aferrándose a la vida. Comenzó a recordar. «Soy humano, soy humano», ¿cómo podía haber dudado de eso? «Soy humano, me capturaron, estuve en la cámara, he salido, voy a morir».
      —Pesadilla. Se llamará Pesadilla.

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    2. (es perfectísimo, se me ha puesto la carne de gallina >///<)

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    1. Sam nunca debería haber cruzado por el puente. Aunque lo hacía todos los días. Podría decirse sin margen de error que estaba en el sitio equivocado en el momento equivocado.
      Llevaba los brazos llenos de cerezas. No cabían muchas en sus brazos pequeños -aunque normales, teniendo en cuenta sus nueve años-, pero los llevaba repletos. Los frutos eran rojos, carmesíes, o casi púrpuras. Había de todo, porque a Sam y a su padre les gustaban amargas, mientras que su madre las prefería dulces. Aunque el color morado era el predominante. Sam estaba seguro de que su madre se sorprendería al verle entrar en la habitación de hospital con las cerezas.
      En el puente estaba Gran Jak.
      Sus grandes ojos vidriosos centellaron al ver las frutas. Exigió el peaje.
      Sam recordó en una ráfaga de segundo que nunca, nunca debían meterse con Gran Jak. Pero pensó en su mamá, en su cabeza pelada, en lo bonita que estaba pese a todo, y en la sonrisa al ver su regalo. Y se negó, temblando de miedo.
      Los golpes fueron brutales, pero Sam no se quejó. El niño esperó a que la tormenta acabase. Sin dejar de abrazar las cerezas.
      Su madre le abraza temblando.
      —Sam, pequeño...
      —¿Te gusta mi regalo, mamá? —susurra ilusionado mientras el médico enumera los huesos rotos, las contusiones, los arañazos, los puntos que tenía que darle.
      Ella miró de reojo las tres cerezas que Sam había salvado, escondiéndolas entre sus manitas, dos rojas y una morada.
      —Me encanta, cielo —dijo con una sonrisa mojada.

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    2. Voy a llorar, en serio ;///;
      Qué maldita monada de relato, Sam es simplemente... aww, quiero abrazarlo a él, a la madre, a las cerezas y a todo >-<
      Y el Gran Jak (al que algún día asesinaré) me recuerda al troll bajo el puente xDDD

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    3. Tengo los ojos vidriosos, qué genialidad.

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    4. Dios, ha sido perfecto, no sé ni como describirlo. Me ha calado hasta la sonrisa de la madre :')

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  9. Os pido algo que tenga que ver con "promesa", vamos, que de aquí hay de donde tirar (espero) xD

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    1. Él volvió a pedirle que se quedase y, pese a todo, ella retuvo las lágrimas.
      —No, Mark. —sacudió la cabeza y le afrontó los ojos. —Tengo que volver a casa.
      Mark esa vez se guardó un poco la protesta.
      —Andrea…
      —Tengo que volver a casa… —lo dijo para hacerse a la idea y agitó la cabeza de nuevo. —La escapada a París ha estado muy bien. Mucho, Mark, yo te quiero… Pero mi madre ha muerto, mi padre está enfermo y tengo que hacerme cargo de mi hermano. Solo tiene seis años…
      —Tiene veintitrés, Ad.
      —No, Mark… No mentalmente —susurró con un escalofrío y una sonrisa de disculpa. —Algún día volveremos a estar juntos. Algún día volveremos a París. Y seguiremos persiguiendo nuestros sueños.
      Mark cogió sus manos y besó la piel pálida y suave.
      —Es una promesa —dijo con los ojos llenos de brillo.
      —Es una promesa —asintió Andrea. —Seremos más fuertes que el tiempo, Mark, algún día bailaremos en el Moulin Rouge. Juntos.
      —Estaré esperándote, Ad —dijo al besarla, empapado en lágrimas. —Te lo prometo.

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    2. -Papá, ¿ves esa nube de allí? -dijo una voz de niña algo chillona. Su dueña tenía una bonita y brillante cabellera rubia y unos ojos tan azules como el cielo al que señalaba con sus pequeños dedos.
      El aire se colaba entre su vestido blanco y revolvía vilmente el lazo de su pelo, como si quiera arrastrarlo allí a lo lejos, hacia ninguna parte. Y, efectivamente, aquella cinta, del mismo color que la sangre más roja, inició su baile con la brisa, una danza malévola que encontraba su fin en un suelo arenoso, de flores marchitas y hormigas trabajadoras bajo la luz de un sol que, a esas alturas, ya no calentaba. Es más, lo único cálido que bañaba en ese preciso instante a la chiquilla eran las lágrimas que se derramaban por sus mejillas sonrosadas. El cielo de sus ojos lloraba y aquellas formas de algodón que aguardaban en la bóveda celeste cada vez tenían menos paciencia, también querían llorar con ella.
      -Papá, me lo dijiste. Me dijiste que hoy nos pasaríamos la tarde mirando formas en las nubes, creando historias sin sentido, riendo hasta que nos doliera la tripa y comiendo chucherías. Me lo prometiste... Y tú has querido romper la promesa. Has querido abandonarme. Te parecerá bonito... Pero te lo perdono porque te quiero.
      Puso una mueca desenfadada mientras arrojaba un ramo de margaritas, que ella misma había estado recogiendo por la mañana, sobre aquella fría lápida de color gris a la par que se creaban dos ríos nuevos al borde de sus párpados inferiores pero una inmensa sonrisa se formaba en sus labios.

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  10. (pues yo digo pez, a ver qué se os ocurre :)

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    1. Ya he llegado tarde, otra vez. Y al entrar en la oscuridad del salón en mitad de un "te deseeeeeeeeeamos toooooooodos...", y observar el seis de cera que se consume en el centro de la mesa, lo recuerdo bien. Mierda, la fiesta del pequeño, joder...

      "Tú y tu memoria de pez..." me recuerda alguien desde el fondo de la estancia. Y es que esta jodida enfermedad me está matando poco a poco. Primero vinieron los números de teléfono, marcas un nueve en vez de un tres, olvidas los últimos dígitos... y ya te detectan Alzheimer. Te olvidas qué pasó en aquel viaje, o de quién se separó la vecina del quinto, y ya tienes Alzheimer. (Suspira)
      Pero esta vez tengo bien ensayada la respuesta:

      -Felicidades, Marcos, perdona que haya llegado así en mitad, pero el yayo te tiene preparado el mejor regalo que te puedas imaginar.
      -¿Qué es, abuelo?
      -La primicia de los mejores y más bellos momentos congelados de una vida entera, apréndetelos bien.
      Y viene corriendo a sentarse en mi regazo, a escuchar lo que tenga que contarle. Y comienzo a relatar sus batallitas preferidas, antes de que esta jodida memoria haga que desaparezcan.

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    2. (me ha encantado el relato *---* me encantan las cosas que procuran ver algo bonito en una enfermedad...)
      he tenido que releerlo para encontrar el pez =p

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  11. A mí me gustaría leer algo con "mariposa" >_<

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    1. Mi madre lo llamaba «el baile de la mariposa». Yo no había heredado su poesía. Era un maldito efecto dominó.
      »Los cuatro crecimos juntos, espalda con espalda. Era un pueblo pequeño con gente cerrada y huraña. Vivíamos más fuera de casa que dentro. Nada de internet, nada de teléfono, nada de cartas. Nuestra vida era el pueblo.
      »El pueblo y su costa escarpada, rematada por el Pico de la Mariposa.
      »Los mayores prohibían acercarse. Supongo que decir que estaba hechizado fue lo mejor que se les ocurrió para alejarnos, pero fue el mayor error. Crecimos entre historias de magia, leyendas de banshees y misteriosas calderos de oro y novelas de encantamientos. Crecimos creyendo en la magia y por eso nos acercamos al Pico de la Mariposa.
      »Dedujimos que ese nombre se lo había dado algún Edgar Allan Poe con un macabro sentido del humor. El hechizo ya era obra de algún demonio. Tal vez fue ver el mar a aquella altura, comprender que el mundo era grande, grande, y sobre todo difícil. Fue madurar de una patada en el trasero.
      »Primero cayó el pequeño Daniel. El mar se le metió en las retinas y se arrojó a él. No sabemos qué cruzó por su mente exactamente. Un día nos dijeron que había cogido el bote de un pescador y se había hecho a la mar, huyendo de la pequeña islita, sin saber qué rumbo cogía.
      »El efecto dominó, el delicado baile de la mariposa.
      »Marienne fue la próxima en lanzarse al océano, años después. Yo resistí. ¿El secreto? Que me daba miedo, me daba un terrible miedo salir del abrazo de la isla y la sombría corona de la Mariposa.
      »Pero terminé por empezar a nadar, pequeña —le sonrío a mi hija, cuyos ojos abiertos son casi más grandes que ella—, y aprendí a pescar. Y un día conocí a una sirena, llamada mamá, y luego vino mi princesa —sonrío con picardía.

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    2. ¡Muchas gracias! Me ha encantado. En serio, es precioso *____*

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  12. ¿Alguien me escribe algo con ''colina''^^?

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    1. El sol del ocaso le quemaba la piel con suavidad y por ella resbalaban gotas de sudor, del sofocante calor del verano. Levantó la mirada para asegurarse de que le quedaba poco para llegar. Y efectivamente, ahí estaba, su árbol. Todavía estaba a los pies de la colina pero sabía que cuando llegase a la cima hallaría la paz que llevaba esperando todo el día.
      Se había despertado de buen humor, pero su nueva mascota le dio una agradable sorpresa al destrozarle todo el salón, sin embargo tenía que irse a trabajar y no tenía tiempo de arreglar todo ese desastre, así que rápidamente desayunó, se duchó y se vistió para salir con el tiempo justo para llegar apresuradamente a su trabajo. No era un trabajo en el que una persona se siente realizada, pero de algo había que comer. Tras ocho horas de trabajo, se sorprendió esperando la llamada de su madre para que le atosigase con sus rutinarias preguntas sobre su no productivo trabajo, su indefinida soltería y sus escasos amigos. Sin embargo, su madre le llamó para darle una "mala" noticia: su hermana había roto con su novio. Y aunque no le resultase un acontecimiento desastroso, intentó escuchar a su madre, simplemente porque la quería.
      Su buen humor había ido disminuyendo y en un barómetro del uno al diez, estaba en números negativos. Y empeoró cuando empezó a llover y su paraguas estaba bien guardado en el armario de la entrada. Y más aún cuando al cruzar pasó un coche y le mojó de rodillas para abajo.
      Cuando por fin volvió a su casa, ya se había olvidado de Tobby y de su gran desastre, así que al introducir la llave en la cerradura y empujar la puerta con mucha desgana, sus pocas fuerzas volvieron a bajar por el ascensor y se fueron de paseo. Hizo un último esfuerzo y se puso a recoger todo el salón mientras encerraba el huracán en el cuarto de baño, el único sitio de la casa en el que no corría ningún riesgo la integridad de sus muebles.
      Derrotada, extasiada y sudada decidió que lo único que le podía arreglar el día era su preciado rincón de la ciudad en lo alto de la colina, debajo de ese gran árbol, desde donde podía ver la ciudad, a solas... Y allí estaba, de pie, debajo del árbol, disfrutando de las luces de la temprana noche y de la brisa que agitaba su largo pelo y enfriaba su perlada cara. El único momento de respiro ella se podía permitir.

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  13. ¿Alguien se anima con la palabra "hambre"? :3 Puede ser cualquier tipo de hambre, hasta un hambre psicológico sobre algún concepto figurado (?) No sé si se entiende xD. Hambre, hambre es la clave è.e.

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    1. —No tengo hambre.
      Tras decir aquello, su mano descendió demasiado brusca, haciendo que la cuchara que en ella sostenía golpeara la mesa de cristal. Aquello produjo un golpe seco, que asustó al pobre abuelo, quien dormía plácidamente al fondo de la habitación donde me encontraba. Por suerte, la mesa estaba cubierta por un mantel, un precioso mantel que mi propia madre había adornado con un estampado florido y chillón. Sin embargo, yo odiaba ese mantel y todo lo que éste representaba.
      —Tienes que comer, Amanda —le decía a mi hermana pequeña. Bueno, de pequeña tenía poco, simplemente quiero decir que era menor que yo. Ella ya tenía dieciséis años pero a veces tenía esos momentos infantiles que me sacaban de quicio. Aún así, le comprendía perfectamente. Llevaba sin apenas comer más de dos meses y no podía culparle por ello, pero si seguía así enfermaría. Como mamá...
      —¡Me niego! -esta vez fue el plato lo que salió despedido, con comida y todo. El suelo tenía nueva decoración y mi abuelo parecía dormir de nuevo. Qué bien. Y seguramente me tocaría recogerlo a mí también, claro. Ya me estaba hartando de todo aquello.
      Agarré a mi hermana por el brazo y le miré a los ojos, furiosa:
      —¿Es que no te das cuenta? ¡Eres tonta! No eches por tierra el sacrificio que ha hecho mamá por nosotras.
      —¿Sacrificio? ¡Que no se hubiera drogado! Ahora no tendría que estar en esa mierda de clínica de desintoxicación.
      Ya no pude más. Lo juro. Lo siento. Lo sentí y lo siento, pero tuve que pegarle un bofetón en plena mejilla. Nuestro abuelo parecía no inmutarse, debía estar en la fase REM del sueño o algo por el estilo. O eso o se hacía el dormido para no tener que meterse en medio. Amanda me miró, algo sorprendida y con una mano sobre el sitio donde le había pegado. No obstante, pareció reaccionar. Menos mal, porque yo ya estaba desesperada.
      —Lo... Lo siento, tienes razón. Iré a recoger esto.

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    2. joder, qué duro, qué triste. u'u

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    3. Uf... en verdad sí es duro D: Pero me ha gustado, es justo lo que tenía en mente :3 me encantan los relatos con un punto realista è.e.

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    4. He de decir que... ¿me alegra que os haya gustado y que gracias...? xD

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    5. Hellen tiene hambre. Hacía mucho que Hellen tenía hambre. De hecho no recordaba cómo era la sensación de sentirse “llena”. Pero su hambre no era como la de los demás, no era hambre de comida, no, su estómago agradecía los alimentos que engullía más por obligación que por placer. Su hambre era muy distinto.
      Son las dos de la madrugada y Hellen patrulla Berlín en su solitaria búsqueda de algo con lo que saciarse. No la ven —quizá no la pueden ver—, ni la oyen, nadie sabe que Hellen está ahí, que ha estado y que, con toda seguridad, volverá a estar. Entrecierra los ojos desde la azotea del edificio que ha ocupado, su mirada se clava igual que un puñal en un joven que bebe —engulle— alcohol junto a sus amigos. Se relame los labios y espera. Como era de esperar, cae, y de pronto sus amigos dejan de serlo, escapan, dejan el lugar como una torpe estampida de elefantes, la sirena suena y se anuncia la inminente llegada de la policía.
      Es el momento en el que Hellen decide actuar. Baja a toda prisa por la fachada de la vivienda, se rasca una mano pero no sangra. Supongo que ya sabemos a qué se dedica Hellen. Si no, pronto lo averiguaremos. Los agentes todavía tardarán un buen rato en llegar y ella decide que tiene tiempo suficiente para dejar que su hambre mengüe.
      Se acerca al muchacho, ¿respira? Niega con la cabeza, sus labios se curvan hacia arriba en una pérfida sonrisa, empieza a salivar, qué festín se va a pegar. Coge al joven y se lo echa al hombro, igual que haría con un saco. Pero, ¿qué es eso? Su cuerpo sigue tirado en la acera, justo donde había caído tras llegar a su límite. ¿Hay dos? El que Hellen carga parece tan solo una sombra del otro, un pensamiento difuminado.
      De pronto el joven está muerto, su cadáver permanece en la calle y Hellen ya no tiene hambre.

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    1. La boca me arde y mi garganta se deshace en agónicos chillidos de dolor. Todavía siento los colmillos clavándose en mi pálida cerviz como si siguiesen con su ardua tarea, llenándome de ponzoña. Grito un par de maldiciones que nadie comprende porque ni siquiera soy capaz ya de vocalizar palabras concretas. Araño el suelo de fría piedra, intentando rasgarlo pero lo único que consigo es llenar de sangre mis dedos; las uñas, que deberían haberse roto por el esfuerzo, se tornan garras devastadoras, en busca de un poder que no puedo proporcionarles. El aire comienza a asfixiarme con fuerza, siento cómo si alguien me hubiese atado una soga alrededor del cuello y tirase con fuerza. Doy varios traspiés en mis torpes intentos de ponerme en pie, chocando contra paredes, muebles y mi propio cuerpo, si es que eso es posible. Los ojos ya no me funcionan como deberían y mi vista, nublada e inconsistente, no me permite ver mucho más allá de donde me encuentro, pero eso no me detiene. No. No podrá detenerme.
      Me abalanzo contra la pétrea pared en un intento tan desesperado como estúpido de abrirme paso a través de ella, retrocedo, derrotado, con mordaces palabras cargadas de furia saliendo de mi boca, que comienza a deformarse con unos colmillos que desgarran mis encías. La sangre cae a borbotones ante mí y lo único que puedo hacer es lamentarme entre los últimos latidos que le quedan a mi corazón. Porque comprendo, y sé, que he muerto.
      Un haz de luz me golpea de lleno, haciendo que un sonido más propio de un animal que de un humano proceda de mis cuerdas vocales, tardo unos segundos en darme cuenta de que he sido yo, quizá porque estoy demasiado aturdido o porque he perdido la conciencia de mí mismo y ya soy otra persona, si es que se puede llamar persona a alguien no-humano. Me esfuerzo, luchando contra la propia naturaleza para poder ver más allá del ventanal recién abierto, mis ojos inyectados en sangre pugnan sin sentido, pues ya he comprendido que nunca volveré a ver el día. Agazapado en una esquina y aguantando las violentas convulsiones me lamento, nunca volveré a ver mi viejo cielo.

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  15. Y mi petición de hoy está adjudicada a... chancháaaan: "ópera"

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    1. "Ópera: Obra teatral cuyo texto se canta, total o parcialmente, con acompañamiento de orquesta."
      Sujetaba el texto de la RAE contra su corazón en las cenas en casa. Apoyaba una mano sobre el papel, la derecha, y comía con la izquierda, despacio. Exasperantemente despacio. A veces conseguía acaba la comida con todos. Pero la mayor parte de las veces, no. La mayor parte de las veces, alguien preguntaba de qué valía la pintura.
      Entonces ella leía su texto en voz baja, entre dientes. Yo le cogía la mano por debajo del mantel y ella miraba a la familia con enfrentamiento escrito en la mirada.
      Ellos no entendían por qué una pintora hablaba de ópera. Ellos no entendían, y ese era el único problema que ella tenía. Porque siempre acabábamos las discusiones familiares chillando o llorando, enfrentados unos a otros, sin comprendernos. Solo yo la entendía.
      No había que entender. Había que creer en ella, en su pintura, en su propia ópera de silencio y orquestas de colores y sinestesia.
      "Eres mi único apoyo, Cris" me decía llorando, entre abrazos y besos clandestinos.
      Aquella vez, estábamos en el postre. Agarré su mano al notarla tensa. Se acababa el tiempo. Minutos antes de que alguien soltase una indirecta sobre su vida.
      —Tía —empezó mi hija. La miramos despacio. —¿Por qué pintas?
      Ella cogió el papel arrugado y lo leyó. Me di cuenta con pena. Su voz ya no era tan joven como antes. Sus manos se habían arrugado un poco de pintar a cada hora, aunque fuese mentalmente.
      Sacó el texto y leyó con voz clara. Mi pequeña sonrió.
      —Entiendo.
      Fue la primera batalla que ganamos nunca, pero fue el punto de partido. Que los viejos se consumiesen en sus mentes cerradas. Ellos ya no eran la familia. No la nuestra.
      —Claro que entiende —le susurré a mi pintora—. Tiene pintura en las venas.

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  16. ¡Hola hola! Quería felicitar de nuevo a todas por los relatos, son especatucalres. Ya encontraré algo que escribir, yo tambien quiero aquí mostrar mi arte jajajaj por ahora sólo dejaré una palabra, bueno, a ser posible dos, una expresión: "me consume". Y a ver si alguien puede darle vida... o todo lo contrario.

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    1. -Me consume...
      -¿El qué?
      -Todo él.
      -Explícate.
      -No puedo.
      Y por supuesto que no podía, porque Jul no hacía más que pensar en sus sentimientos hacia él: los que le provocaban sus miradas, sus risas, sus gestos; los más horribles cuando veía que avanzaba hacia otra chica, y los más bonitos cuando él se acercaba a ella... Y sin embargo, todo lo que él significaba para Jul empezaba a desmoronarse; o al menos eso cría ella.
      Jul sabía que no había dejado de quererle, pero cuando uno se acostumbra a sentir algo ¿podría decirse que el sentimiento había cambiado? Jul no lo sabía, no estaba segura, y eso le atormentaba. Le horrorizaba perderle. ¿Y cómo explicar un sentimiento, una idea, así? No podía, simplemente no podía. Y día tras día, y momento tras momento Jul se iba consumiendo, poco a poco, sin saber si quiera cómo salir de aquella pesadilla en la que se convirtió su mente; intentando, por todos los medios, explicarlo con palabras.

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    2. Graaaacias *----* me ha encantado, buscaba algo así ajajajjaja muy acertado !

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  17. informo de que mañana voy a abrir un nuevo juego para todos los que estéis interesados (quería hacerlo este fin de semana, pero no estuve en casa :/). Eso no significa que este quede cerrado (lo pone ahí a la derecha: uno puede participar en todos los que quiera, sea un juego nuevo o no), pero os aviso por si os extraña que, de pronto, aparezca una nueva entrada.

    muchas gracias a todos por el apoyo y la participación ♥ Y por haber escrito tanto :) En serio, estoy muy contenta. Intentaré dejar yo algún relato en los próximos días (ideas, ¡venid a mí!), pero eso: ¡¡muchas gracias a todos!!

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    1. A mí me pasó el blog Donella Lowell y la verdad, la idea me encantó, pero propongo que pongas un botón de inicio o cabecera o algo para acceder a la página principal fácilmente :3

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  18. Yo pondría de propuesta abrir una entrada con los relatos y el autor, y en el nombre del autor que sea un enlace a su blog... pero solo es una idea jajajaj

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